Baltasar Ibán

Conocer de cerca uno de los más claros ejemplos de incomprensión ganadera vividos en los últimos años, tanto por parte de aficionados como de las figuras, sería el siguiente objetivo de la A.C.T. “CAMPOLTORO”. Así, el 3 de Abril del 2011, dos autobuses partían de Borja hacia las madrileñas tierras de El Escorial para visitar la ganadería de Baltasar Ibán.  Formada en 1920 por D. Fernando Sánchez Rico con reses oriundas de Contreras y tras los sucesivos cambios de propiedad en los que dicha ganadería perteneció respectivamente a  D. Jerónimo Díaz Alonso (1929) y D. Manuel González Martín “Machaquito”(1939), sería ya en 1957 cuando la ganadería pasó a manos de D. Baltasar Ibán Valdés y, tras su fallecimiento en 1976, a la de sus respectivos herederos.

Baltasar Ibán -Genealogía-

1. Visita A.C.T. CampoltoroY hablamos de incomprensión porque, condicionados por las feroces campañas de una prensa que siempre renegó del volumen y la cornamenta poco espectaculares de sus ejemplares, los responsables de la ganadería, con D.ª Cristina Moratiel como representante en la actualidad, buscaron desde mediados de los 70 sementales algo más agresivos de cara. La embestida noble y un punto temperamental que siempre caracterizó a la ganadería, subió de octanos sin mermar en demasía su cartel. Pero un 7 de Junio de 1994 y en plena celebración de la feria de San Isidro, el toro Bastonito, animal de impresionante fiereza al que lidió heroicamente César Rincón, protagonizó uno de los espectáculos más brillantes y terroríficos que se han visto en Las Ventas en toda su historia. En un abrir y cerrar de ojos y en una sociedad tan acostumbrada a las “etiquetas”, los taurinos no tardaron en ponerle un exagerado sello de dureza a la divisa escurialense y en muy poco tiempo, los toros de Ibán pasaron de la supuesta “comercialidad” poco menos que al  “terror”, relegando a  la ganadería de las principales ferias para disgusto de aficionados selectos que consideran al hierro de la divisa rosa y verde como uno de los escasísimos reductos de casta Contreras.

Cierto sinsabor dejó entre los asociados el paso por el “Cortijo Wellington”. La climatología adversa de las fechas precedentes a nuestra visita había hecho mella en el campo y lamentablemente, fueron escasas las hectáreas del precioso terreno delimitado por alambradas y añejas cercas de piedra que pudimos visitar. Tras el pertinente almuerzo y distribuidos en diferentes viajes en remolque, el mayoral de la ganadería -Domingo González- nos acompañó por los cercados menos dañados, contemplamos con él y a escasa distancia a varios de los ejemplares marcados a fuego en el costado izquierdo y para finalizar, fue desgranando en corrillos algunos de los entresijos de la casa Ibán, mientras otros asociados contemplaban el resto de instalaciones de la finca.

Siguiendo la tradición, la entrega de un recuerdo de nuestra visita y la posterior foto de familia en la plaza de tientas de la ganadería pondrían el punto final a la mañana campera.

Tocaba reponer fuerzas en el restaurante reservado al efecto y partir hacia Las Ventas para contemplar el festejo vespertino…

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